Históricamente, en la NBA, lo importante es como acabas y no como empiezas. Los equipos tienen que llegar a buen nivel al mes de abril y mayo para conseguir el título en junio, y la temporada regular tiene un peso relativo. El año pasado, sin ir más lejos, los Mavericks se colaron en las finales tras quedar quintos, y un año antes lo hicieron los Heat desde el play-in. Pero al mismo tiempo, los 82 partidos sirven para ver tendencias, entender el nivel verdadero de los equipos y saber cuál es la realidad de las 30 franquicias. Sirve para saber cuándo hay motivos para preocuparse, y en Denver Nuggets, ahora mismo, alguno existe. Aunque vayan dos partidos.

En los dos primeros partidos, los Nuggets presentan el peor ataque de la competición, con apenas 97.4 puntos por 100 posesiones. Son 31.6 menos que el líder, Boston Celtics, y 13.4 menos que el promedio de la NBA. Son el equipo que peor porcentaje de tiro efectivo tienen (43.5%) y el sexto que peor tira desde el triple.

Han metido 21 en dos partidos, y Jokic avisaba que sería un problema toda la temporada: “No tiramos bien como equipo, excepto Porter Jr y Jamal, el resto somos de rachas, pero tiradores promedio”. La cara es el canadiense, que está en 45.5%; Michael Porter Jr ha metido solo 3 de los 16 que ha probado este año, y es el tercero que más ha metido por detrás del serbio (8/15). El triple es, definitivamente, un problema, pero nace como consecuencia del personal.

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Como viene siendo habitual en los Nuggets del último lustro, con los titulares en pista es uno de los mejores quintetos de la NBA. Ventajas de jugar de manera automática y tener al mejor jugador del planeta. Cuando Jokic comparte minutos con Jamal Murray, Christian Braun, Michael Porter Jr y Aaron Gordon, Denver ha sido 14.1 puntos mejor que Thunder y Clippers. Cuando uno de ellos se sienta, empieza el absoluto infierno para los Nuggets que se exagera en la figura de Russell Westbrook cuando sustituye a uno de los dos tiradores: la entrada del base por Murray lo altera todo, y Denver, cambiando una pieza, pasa a un -30 de ratio neto.

En cualquier alineación de dos jugadores donde Westbrook es protagonista, Denver tiene un ratio negativo sin importar si son titulares o suplentes. Pero no es el único. Sucede el mismo problema con Julian Strawther, Dario Šarić y Peyton Watson, los otros tres suplentes. Solo Strawther ha sido positivo de cara al aro, un rol de sexto hombre que Braun dominó tras la salida de Bruce Brown y que ha quedado vacante.

Uno importante en Denver, porque por ahora, las alineaciones de Murray con el banquillo (Saric, Westbrook, Strawther y Watson) han sido desastrosas (-37 por 100 posesiones). Era la gran tarea pendiente en el verano y por ahora, está saliendo cruz con el experimento Westbrook.

Mantienen una defensa digna, la décima mejor de la NBA tras dos partidos (109.3) pero ni con un esfuerzo extra en el aro propio y un Nikola Jokić descomunal, autor de 41 puntos en la jornada del sábado, es suficiente para ganarle a un equipo sin su estrella. James Harden, con 23 puntos y 16 asistencias, y un Norman Powell que metió 26 de sus 37 puntos en la segunda parte, hicieron estragos. En ambas derrotas, Oklahoma primero y los Clippers anoche, se notó que los rivales tienen una marcha más a nivel físico, algo que Jamal Murray está sintiendo mucho, al que todavía no se le nota al 100% tras las molestias que arrastra desde el curso pasado. Todo combinado, la sensación es de problemas.

“No es el inicio que queríamos, pero es nuestra realidad y tenemos que aceptarla” decía Mike Malone, entrenador de Denver tras la derrota en casa ante los Clippers. “Ahora tenemos que salir a la carretera, encontrar nuestro ritmo y quitarnos este mal sabor de boca. Necesitamos una victoria, no una victoria moral, y prometo que la conseguiremos” seguía el entrenador.

Porque tras caer ante los Thunder la madrugada del miércoles, anoche fue el equipo de James Harden el que asaltó el Ball Arena. Y ahora empiezan una gira por el Este, con Toronto como la primera parada antes de visitar a Jordi Fernández y los Nets, y la revancha con los Timberwolves el próximo viernes. La victoria tiene que llegar antes de Minnesota.

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