Radiografía del 3×3: ¿Cómo está España en esta modalidad?

Cuando Kãrlis Lasmanis anotó el tiro decisivo que le daba el oro a Letonia en el 3×3 de los Juegos Olímpicos de Tokio, todavía no era consciente de lo que acababa de ocurrir: “Sabía que era grande, pero no reconocí cuánto hasta que pasó un tiempo”.

Es comprensible que estuviese desubicado, era un evento nuevo en la cita, llevaba poco tiempo en marcha y algunos países pequeños aprovecharon la opción de tocar la gloria olímpica adelantándose a otros que, como España, quizá tardaron más en descubrir el potencial que había.

Yo empecé jugando torneos de verano, solo por divertirme, pero tuvimos la oportunidad de ir al campeonato de Europa, lo hicimos muy bien y me llamaron de una liga profesional. Vi que había futuro, así que decidí centrarme en el 3×3. Y así estoy, con un buen contrato y jugando en buenos equipos”, explica Lasmanis.

Conseguir jugadores como Lasmanis es el objetivo en las estructuras del baloncesto español. “Trabajamos para que haya una liga 3×3 propia, una Copa del Rey, que haya más competiciones y que algunos jugadores puedan especializarse”, comenta José Ignacio Hernández, director deportivo de la FEB. Hay en marcha un plan estratégico para darle más sustancia a la disciplina, un trabajo específico y una dotación económica para la cantera en la que ya se están viendo resultados.

Se buscan perfiles que solo jueguen al 3×3 porque no todo lo que se da en el basket tradicional es trasladable a la media pista. “Por suerte ahora ya con la implantación de categorías inferiores los seleccionadores pueden ver directamente a esos jugadores”, explica Hernández.

¿Qué se busca en esos jugadores? sobre todo, versatilidad. “Hay que ser polivalente, tienes que hacer varias cosas bien, como postear, penetrar, tirar… a lo mejor ninguna excelente, pero saber hacer todas. Y luego está la dureza mental, que es muy importante, es muy una disciplina muy exigente”, cuenta Vega Gimeno, una de las mejores jugadoras españolas y que aspira a estar en los próximo Juegos.

Paula Palomares ha jugado años en la selección y ahora entrena a las categorías inferiores de España y colabora con la federación de Madrid. Ella también cree en la especialización. “Mucha gente piensa en solapar el 3×3 con el baloncesto de siempre, pero creo que es imposible. El perfil es distinto, no es lo mismo que en el convencional, es un poco como el fútbol y el fútbol sala”, señala.

Paradójicamente, esto puede ser un problema para un país como España, que tiene unas sólidas estructuras de baloncesto tradicional. “Nuestro nivel de competiciones es alto y eso perjudica para que los jugadores se definan al 3×3, pero también es verdad que muchos ni siquiera saben que existe esta opción, los chicos que participan en World tour están una gran competición y los premios son muy elevados”, explica Hernández sobre ese tour que, de momento, sólo existe en categoría masculina.

Esa falta de popularidad es todavía un lastre, pero quienes se han involucrado en el 3×3 aseguran que en cuanto se conozca, la gente se enamorará. “Juegas con mucha adrenalina, es súper intenso, es una sensación muy diferente, no analizas tanto, disfrutas”, comenta Palomares. “Me encantó desde el primer momento, la rapidez con la que sucede todo, no tienes tiempo para lamentar el fallo porque acto seguido tienes otra oportunidad nueva. Es algo que me gusta mucho, constantemente tienes oportunidades nuevas para hacerlo bien y para resarcirte del error”.

La inclusión en los Juegos

No sólo es una cuestión deportiva lo que separa al 3×3 del baloncesto de siempre, incluso tiene una filosofía propia, distinta. La FIBA tiene un portal en el que es muy sencillo, cuestión de unos pocos minutos, registrarse y poder disputar torneos o incluso organizarlos. Hay un interés por hacerlo muy social, que no sean estructuras tan cuadriculadas como las del deporte federado. “Esto es mucho más fácil, tienes un fin de semana y puedes jugar con tus amigos con solo apuntarte a una plataforma, eso facilita que la gente juegue. Es algo a lo que hay que darle más bombo, hay muchos torneos en Madrid que ni te enteras de que están”, analiza Palomares.

El director deportivo de la FEB señala incluso que esto, en un futuro, puede ser un reclamo para los jóvenes que quieren hacer deporte. “Cada vez tenemos menos niños, a veces no es fácil juntar 15 para jugar al fútbol, pero encontrar cuatro niños para esto es sencillo”, relata. Y no solo eso, el hecho de que la exigencia colectiva sea menor ayuda a que los jóvenes no lo dejen. “Mucha gente joven que abandona el 5×5 porque prioriza los estudios o la vida social y al final el 3×3, de la manera que se está jugando, no te esclaviza tanto ni te quita tanto a nivel social”, cuenta Palomares.

Todos estos factores característicos son claves para entender por qué el Comité Olímpico Internacional incluyó el 3×3 en los Juegos. La Agenda Olímpica 2020 estableció que se buscaran nuevas audiencias, más jóvenes, urbanas, diversas e igualitarias. En el deseo de todos los deportes por ser accesibles y llegar a las nuevas generaciones, el 3×3 puede tener un lugar predominante. “Es un deporte que va a tener mucho tirón porque al final son solo veinte minutos y no tienes tampoco que entender tanto de baloncesto para disfrutarlo”, comenta Paula Palomares.

Estos objetivos del COI incluyen también cuestiones estéticas, y el 3×3 cumple. “Una cosa que me llama la atención son los escenarios, el show que se monta. Suele ser al aire libre, en plazas principales de ciudades grandes. Yo recuerdo en el 5 contra 5 yendo a pueblos perdidos, aquí son ciudades importantes”, relata Gimeno.

En el caso de los Juegos de París, se hará en la plaza de la Concordia, que durante la revolución francesa albergaba la guillotina y ahora es uno de los centros turísticos más importantes del mundo. Un lugar espectacular para conseguir las mejores imágenes posibles y así rascar unos puntos de ‘share’ en la televisión. En algunos países, estuvo entre los deportes más vistos en Tokio, ahora, con gente en las gradas, se espera todavía más interés.

El camino a París

En Japón no hubo equipos españoles, en parte porque la clasificación es especialmente complicada. Solo juegan ocho equipos en masculino y otros tantos en femenino. Además, el COI siempre trata de buscar que el deporte se amplíe en el territorio y eso hace que el reparto de plazas privilegie algunos países más pequeños de zonas menos tradicionales en el baloncesto. “Nosotros tenemos la oportunidad en el preolímpico de 16, pero hay otras que tienen dos opciones, porque hay otro preolímpico para países pequeños”, cuenta Hernández.

Tres plazas se otorgan por ranking y dos más irán a unos preolímpicos específicos en los que se darán plazas a esos países más pequeños. Un preolímpico más, disputado por 16 selecciones, concederá los tres últimos lugares.

Ahí estará seguro el equipo femenino español y aún hay alguna opción de que el masculino pueda disputarlo, aunque depende de que se clasifiquen previamente otros equipos de mejor ranking. Tan exigente es la entrada a los Juegos que, en realidad, es casi la parte más difícil.

Yo te diría que es más fácil meterte en los Juegos que tener luego opción a medalla. Viendo las selecciones que entran directamente y las que van a otros preolímpicos es verdad que nos hemos quitado algún que otro peso pesado, pero no va a dejar de ser súper complicado, jugaremos contra selecciones que van a ir con el cuchillo entre los dientes”, explica Vega Gimeno. Si logran entrar, ella habrá cumplido un sueño. En realidad, el sueño de cualquier deportista. “Es mi opción de ir a los Juegos. Me haría ilusión conseguirlo con un deporte que considero muy mío.”

El 3×3 vive un momento de transición casi adolescente. En los últimos juegos sorprendía la presencia de Mongolia, un país que no llega a cuatro millones de habitantes. No era, en ese caso, solo el interés del COI por ser universal, sino también a un fomento privado de la disciplina. “Hay mucho inversor haciendo ligas allí y eso sirve para generar puntos, sobre todo en este tipo de países”, apunta Dani Sainz, coordinador del área deportiva de la FEB.

Para Tokio se contemplaba que los 100 primeros jugadores de cada país sumaban sus puntos para el ranking que luego llevaba a las selecciones a jugar, eso daba más importancia al volumen, a que hubiese muchos jugadores, que a la calidad de los mismos. Ahora solo cuentan 25. “Eso ha cambiado las cosas, ahora los torneos pequeños han perdido importancia”, explica José Ignacio Hernández.

Lo normal es pensar que en un futuro se estabilizará y los países más grandes y de mayor tradición baloncestística aparecerán con más fuerza. Ahí espera Lasmanis, con su oro olímpico, a ver cómo se revoluciona el deporte: “Me sorprende un poco que países como España o Italia o Croacia no estén arriba, pero quiero verlos desarrollarse, porque tienen una gran tradición y seguro que pueden encontrar muy buenos jugadores. Sacarán jugadores y harán esto más divertido, es cuestión de tiempo”.

El Futuro

Con esa idea en la cabeza, la de encontrar muy buenos jugadores, trabaja la nueva presidenta de la FEB, Elisa Aguilar, que en los últimos años ha tenido mucha relación con el 3×3. “Es una forma de acercarte al aficionado más joven, más urbano, porque te permite estar en las plazas más representativas de las ciudades, con lo cual se palpa mucho más. Además se puede aumentar el número de licencias y hay una posible captación de recursos para invertir y hacerlo todavía más importante”, explicaba recientemente en una entrevista con ‘Relevo’. Además del intento de reforzar las selecciones se busca hacer el deporte menos estacional, que no se considere solo una liga de verano. “Tenemos el circuito 3×3 Herbalife y en mente, en un futuro, espero que a medio o largo plazo, yo creo que hay que poner en marcha algo que abarque todo el tema del invierno. Incluso poder también poner en marcha alguna Copa de la Reina”, explicó la presidenta.

“Ojalá pudiésemos tener una liga porque yo estoy segura de que muchas jugadoras dejarían el 5X5 para dedicarse a esto”, remarca Vega Gimeno.

Dani Sainz, responsable técnico de 3×3 en la FEB, desmenuza los planes: “La inversión se ha visto incrementada enormemente, porque necesitas invertir para desarrollar las actividades. Hemos empezado desde los más pequeños, creando campeonatos de selecciones autonómicas, en las categorías sub13 y sub15, y un campeonato de España sub17”, También remarca que las federaciones autonómicas también han empezado a dar espacio a la disciplina.

El salto más difícil es el último, la profesionalización de los seniors. “En el femenino, donde no hay una liga pro de FIBA, lo que hacemos es participar en la women’s series. Este año hemos participado en 8 paradas y hemos obtenido muy buenos resultados. Participamos con alrededor de 10 jugadoras en dinámica de selección”, relata.

Y en el caso masculino, donde ya hay un circuito asentado, se está intentando meter la cabeza. “Es más complicado, estamos intentando primero ayudar a aquellos jugadores que se han decidido dedicar al 3X3 y están como trotamundos participando en todos los torneos, como Carlos Martínez. Además, tenemos un objetivo a medio plazo que es tener nosotros un equipo español pro y estamos trabajando en las posibilidades”, comenta Sainz.

Queda por ver si habrá detrás de esto el interés que genere una economía que pueda sustentar el 3×3. La inclusión en los Juegos debería abrir la puerta a una mayor visibilidad y aumentar los patrocinios, pero es difícil saber si eso terminará cuajando. La oportunidad de crecer en esta dirección ya está siendo aprovechada por clubes como el Girona, el Valencia Basket o el Gipuzkoa, que empiezan a formar sus equipos específicos. Replicar el sistema de clubes, que tan buen fruto ha dado en el deporte español, puede ser clave para encontrar más profesionales y de más nivel.

Los que destaquen, sobre todo en el masculino, pueden aspirar a vivir de esto. Al fin y al cabo, ya hay profesionales que se han olvidado del basket de toda la vida pero se ganan bien la vida tirando a canasta.

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