Entrevista originalmente publicada en el número 1565 de Gigantes del Basket en febrero de 2026

Fabien Causeur (Brest, 1987) habla con la serenidad de quien ya ha tomado distancia con el jugador que fue durante dos décadas. Competidor feroz, secundario de lujo y pieza imprescindible en algunos de los mayores éxitos del Real Madrid, el francés repasa una carrera construida alejada de un foco que nunca le obsesionó.

Gigantes del Basket: ¿Le ha dado tiempo a asumir su retirada del baloncesto profesional?

Fabien Causeur: Sí. Yo en octubre ya sabía que me iba a retirar, porque aunque yo quería jugar un año más, el verano no me dio lo que quería. Es verdad que tuve ofertas de equipos de ACB y otras cosas, pero no quería mover a mi familia mucho más. No quería ser egocéntrico. Llevo 20 años jugando, mi mujer 10 siguiéndome, los niños con muchos cambios… Para mí lo más importante es la estabilidad de la familia, porque un año más no habría cambiado la historia de Fabien Causeur. Decidí poner a mi familia por delante por una vez.

G: ¿Cuál es el momento en el que se levanta y dice: hasta aquí ha llegado la carrera de Fabien Causeur?

FC: La primera semana de septiembre. Mi mujer no me creyó cuando le dije “ya está”. Le escribí y ella me decía que esperara, que los equipos todavía se podían mover. Pero en mi cabeza, una vez que tomo una decisión no hay vuelta atrás. Fue ahí, en septiembre. 

De hecho, tuve ofertas de Euroliga, pero ni pregunté por cuánto ni nada. Ya no estaba en forma y nunca he querido estar en el campo viéndome mal. El año pasado jugué muy bien y por eso quería hacer un año más, pero no quería llegar al momento de estar por detrás de todo el mundo. Eso como jugador te destroza mentalmente. 

G: ¿En algún momento ha pensado en volver atrás?

FC: Nada. No he tocado una pelota desde el 4 de junio. Solo una vez, cuando fui a hacer unas fotos en Valdebebas con todos los trofeos que he ganado. Ese día cogí el balón y tiré un poco, pero nada más. No he entrenado para estar en forma por si acaso. 

G: Echando la vista atrás, ¿qué ve en estos 20 años de carrera?

FC: He asumido que estoy retirado, pero todavía no he asimilado todo lo que he hecho. Me estoy dando cuenta ahora. Yo salgo de la nada. Con 16 años yo seguía en mi pueblo, con mi familia. Después todo fue muy rápido, siempre subiendo un escalón más cada año hasta los 36 o 37, porque al final seguía con muy buen nivel. He ganado muchos trofeos, siempre quise ser un ganador y al final lo he conseguido en el mejor club de Europa.

G: ¿En qué momento se da cuenta de que puede ganarse la vida con el baloncesto?

FC: Cuando estoy en Le Havre y entreno con los profesionales. Al principio, cómo estás al 200%, puedes entrenar con ellos, pero eso no es el nivel de la exigencia del profesional. Pero, luego, durante todo el año veo que estoy al mismo nivel.

Al final el entrenador me dio el año siguiente un contrato y jugué 35 minutos por partido. Era el jugador más joven y el que más minutos jugaba. Eso te facilita coger experiencia y ahí es cuando ya me creí que podía llegar a ser jugador de Euroliga.

G: Después de Le Havre, pasas a Cholet y de ahí da el salto a la ACB, al Baskonia. ¿Fue el paso clave en su carrera?

FC: Sí. Baskonia es el sitio perfecto para pasar de un equipo mediano a un equipo top, porque es un equipo que te pone a prueba todo el tiempo. Es muy exigente. Además, también tiene una afición que empuja mucho y que aprieta mucho a los jugadores. En cuatro años vi muchos cambios. Por ejemplo, tuve seis entrenadores y vi muchos jugadores. No siempre todo fue perfecto, pero todo eso te hace madurar rápido, porque tienes que adaptarte a distintos estilos de juego todo el tiempo. 

Es verdad que a día de hoy la afición del Baskonia siempre me castiga [Risas] Les escuchaba un poco frustrados conmigo cuando iba ahí con el Madrid porque decían que yo celebraba mucho las canastas con el Madrid. Claro, es mi trabajo y yo soy un competidor nato. Pero con el Baskonia también di todo lo que tenía. 

G: Ya ha dicho varias veces que es un competidor. ¿Esa es la mejor definición de Fabien Causeur?

FC: Seguro. Me encantaría decir que soy un ganador también. He competido. Y no sólo en los partidos, en los entrenos también. Yo necesitaba entrenar bien para jugar bien. 

Por ejemplo, en Madrid yo creo que el que más me ha tirado hacia arriba es Jaycee Carroll. Llegábamos al entreno con ganas de competir todo el tiempo. Y al final a mí me ha exigido tanto que él es el que me ha preparado para defender a los mejores de Europa. Me exigía estar todos los días al 100%.

G: Tras un breve paso por Alemania llega la llamada del Real Madrid. ¿Cómo recuerda ese día?

FC: Con una sonrisa hasta las orejas. Era el club en el que siempre quise jugar. Veía a Pablo Laso, cómo ganaba y su estilo de juego y pensaba que pegaba mucho conmigo. Les decía a mis padres que me encantaría jugar con esos jugadores. 

Es difícil jugar en el Real Madrid, pero a la vez es fácil si encuentras un hueco, porque son jugadores que te hacen brillar y siempre pensé que yo podía pegar en el equipo. Por eso, cuando escriben a mi agente y me llama, ni le pregunto por el dinero. 

G: Siete temporadas, 14 títulos. ¿Podía imaginar todo lo que vino después de aquella llamada?

FC: Imposible. Cuando me puse la camiseta del Madrid por primera vez me dio un poco de vértigo. Tardé un par de semanas en darme cuenta de dónde estaba. 

Recuerdo el primer partido, que fue contra Gran Canaria en la Supercopa. Perdimos y jugué fatal. Me costó encontrar mi rol. Hablé con Pablo al día siguiente, porque tenía que dar un paso adelante, que me habían fichado al final para jugar muchos minutos. Esa charla me dio mucha confianza. Luego la historia es muy bonita.

G: ¿Se puede quedar con un sólo momento en el Madrid?

FC: Imposible. Al final hay 14 títulos Todo el mundo me recuerda la primera Euroliga y yo creo que es un poco el antes y el después de Fabien Causeur en el Madrid. Pero hay una Liga que me encanta: la de 2022, con muchísimas lesiones, Pablo sin poder entrenar por un pequeño problema en el corazón, y ganamos al Barça, que era el mejor equipo de Europa, 3-1. Para mí es especial. Es la primera vez que me pongo a llorar tras ganar un título.

G: Hablaba antes de la Euroliga de 2018. ¿Se merecía ser el MVP de esa final?

FC: De la final, seguro. De hecho me hicieron una entrevista y me dijeron que era el MVP. Pero claro, de la Final Four, fue Luka [Doncic]. A mi me dijeron que era el MVP de la final y yo encantado, pero Luka hizo mejor torneo que yo. Ahora tendría el trofeo de MVP en mi vitrina y estaría super orgulloso, pero no cambiaría ninguna de mis Euroligas por un MVP.

G: Llega el verano de 2024 y sale del equipo en el que quería terminar su carrera. ¿Le queda un sabor amargo? 

FC: No, se me ha pasado. En el momento que me dicen que ya está y empiezo a hacer las maletas, ya está. Rencor ninguno. Obviamente era un sueño para mí terminar en el Madrid, pero también era un cambio de ciclo en el club. 

¿Qué seguramente podía haber seguido un año más tras lo que he enseñado en Milán el último año? Seguramente, pero al final ellos no lo podían saber en ese momento. Son decisiones y no guardo ningún rencor. ¿Cómo se lo voy a tener a un club que me quiere tanto? 

G: Pese al respeto de entrenadores y compañeros, ¿se has sentido infravalorado en su carrera?

FC: Sé que lo soy. Es decir, sí que me he sentido así porque lo sé, pero en realidad me daba igual, porque al final no es mi personalidad. Es mi manera de ser. Vengo de un pueblo, soy humilde y es un poco lo que me han transmitido mis padres. Nunca quise ser una superestrella.

G: ¿Y ahora qué, seguirá Causeur ligado al baloncesto?

FC: No lo sé aún. Por ahora me he prometido disfrutar de la familia unos meses, luego ya veremos. Es verdad que siento que puedo enseñar muchas cosas y quiero seguir ayudando en el baloncesto, pero por ahora me he retirado para pasar los fines de semana con mi familia y las dos cosas no pegan. Todavía tengo que madurar un poco lo que quiero hacer.

G: Tienes muchos títulos en casa, pero, ¿cuál te falta?

FC: Una medalla olímpica. Con la selección francesa apenas jugué. Al final tuve un par de lesiones y falte dos años y ya no me llamaron más. Una vez que no entras es difícil volver, porque el grupo intenta tener continuidad. No es frustración, porque cada uno tiene su historia, pero tener una medalla olímpica es algo increíble. Es lo único que me faltó ganar.

G: ¿Qué consejo le darías al Fabien Causeur de 16 años, que empezaba en su pueblo?

FC: Que crea en él mismo siempre y que el trabajo paga. Es lo que me dijeron mis padres, que podía conseguir lo que quisiera trabajando. Yo nunca fui el más talentoso ni el más físico, pero hacer horas extra y trabajar más que los demás me ha ayudado a ser quien soy.

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