Los Philadelphia 76ers se las prometían muy felices durante este pasado mercado de fichajes. Paul George, Caleb Martin, Andre Drummond, Eric Gordon, las renovaciones de Tyrese Maxey o Kelly Oubre… Corrían tiempos de felicidad y optimismo en las calles de la ciudad. Un optimismo que se ha convertido rápidamente en una situación crítica ante el pésimo inicio de curso de unos Sixers a los que todo les ha salido mal en este arranque de la temporada 2024-25.

Los Sixers marchan ahora mismo últimos de la Conferencia Oeste con un balance de 2 victorias y 11 derrotas, empatados con unos Washington Wizards cuyo foco no es otro que el Draft de 2025. Un inicio de campaña que supone el peor arranque de la franquicia desde la fase regular 2015-16, donde perdieron sus primeros 19 partidos, no ganando hasta el mes de diciembre. Han cambiado mucho las cosas desde entonces. En aquel otoño de 2015 Ben Simmons era el gran objetivo de Philadelphia, Joel Embiid no había debutado siquiera en la NBA y su presente pasaba por un rookie llamado Jahlil Okafor.

Los paralelismos entre ese momento y el actual son prácticamente inexistentes. Del tanking al rendimiento por debajo de lo esperado. Un primer tramo de temporada que para los Sixers se ha convertido en un particular via crucis marcado por las lesiones y ausencias de sus principales estrellas. Joel Embiid, entre lesiones y suspensiones, se perdió los primeros 9 partidos, disputando 3 de los 4 siguientes. Paul George no debutó hasta el sexto duelo. Mientras, Tyrese Maxey ha estado de baja por un problema muscular desde el pasado 7 de noviembre, siendo baja en otros 6 duelos.

Todos los equipos tienen bajas, probablemente concentradas en el primer cuarto de fase regular, pero en un punto u otro los jugadores acaban regresando. El problema para los 76ers es que cuando Embiid y George han estado disponibles su rendimiento ha estado a años luz de lo que se espera de dos estrellas de su calibre. El MVP de 2023 viene promediando 14,7 puntos con un 41,7% en tiros de dos y un 15,4% en triples. Algo mejor, pero no mucho, es la situación del ex de los Clippers, que en su nueva etapa se ha asentado en 16,7 tantos con un 51% en tiros de dos y un 28,8% en triples.

Sobre la cuestión de los Philadelphia 76ers, esta semana en el programa de Gigantes NBA House analizamos qué está ocurriendo y cómo se pueden solucionar los problemas del equipo. Puedes verlo en nuestro canal de YouTube o escucharlo en las diferentes plataformas de podcast.

¿Problemas internos?

Últimamente no todos los días sale el sol en Philadelphia, más con este panorama. Pues como ya reportó Shams Charania de ESPN se produjo una reunión tras la última derrota ante los Miami Heat el lunes 18 de noviembre, donde Maxey desafió a Embiid a que diera un paso adelante como líder.

Las sospechas respecto del compromiso de la estrella de los Sixers han ido en aumento en los últimos años, causando baja de manera constante y no superando en toda su carrera los 69 partidos disputados. No obstante, cabe remarcar que el africano ha experimentado diferentes problemas físicos y lesiones que le han mermado a lo largo de toda su trayectoria, como en la última campaña donde solo apareció en 39 ocasiones de 82 posibles.

La química es algo que se construye con el tiempo pero ya hay demasiados precedentes con un Embiid que ha contado con varias estrellas a su alrededor y nunca ha terminado la cosa bien.

Un mercado que no ha surtido efecto

Los Sixers pusieron todas sus esperanzas de armar un equipo campeón en el pasado mercado. Con la mirada puesta en conseguir estrellas y una plantilla equilibrada, Daryl Morey despejó salarialmente los libros de cuentas para llegar liberados a verano. Además, retrasaron la renovación de Tyrese Maxey aprovechando que era agente libre restringido y que tenían sus derechos bird. De esta manera, Philadelphia pudo conseguir a Paul George en un vínculo de 4 temporadas y 212 millones de dólares, así como secundarios como Caleb Martin, Andre Drummond, Reggie Jackson, Guerschon Yabusele o Eric Gordon.

El trabajo desde los despachos no pudo ser mejor para los intereses del equipo dirigido por Nick Nurse. El problema ha sido que se han producido diferentes acontecimientos que han dejado a los Sixers en una situación crítica. Incluso antes de que Maxey se lesionara Philly ya estaba en una situación complicada con un balance de 1-6. Y es que no es solo la ausencia de las dos estrellas, sino la falta de cohesión de las nuevas piezas, un ataque falto de ideas que el relativamente positivo desempeño defensivo no ha sido suficiente para ganar.

El futuro a corto plazo de los Sixers

Los problemas físicos de Maxey no deberían alejarle mucho más tiempo de las canchas. Se espera que el ex de Kentucky retorne a lo largo de la actual semana. Por otro lado, Embiid y George no aparecen listados en el informe de bajas, aunque en su caso siempre cabe la posibilidad de que se ausenten en el último minuto. Eso significa que en las próximas semanas se va a ver a los Philadelphia 76ers a pleno rendimiento, con todos sus jugadores sobre la cancha y se les podrá juzgar en condiciones.

Un futuro a corto plazo que invita al optimismo pese a todo. Los 76ers tienen el 15º calendario más asequible de lo que resta de campaña, por lo que tienen margen para recuperar el tiempo perdido y volver a ubicarse en la zona noble de la Conferencia Este. Una zona del cuadro donde un par de victorias pueden colocar a cualquier equipo en Playoffs debido a la baja competitividad de la misma.

Más allá de esto, Philly se medirá a Grizzlies fuera de casa este miércoles antes de enfrentarse a los Nets, Clippers y Rockets en casa. Escenario favorable para encadenar varias victorias seguidas que les hagan salir del pozo. A continuación, una gira por el Este contra rivales menores como Pistons y Hornets.

De hecho, hasta el final del mes de diciembre, los rivales más duros de los Sixers serán los Magic (2 veces), Cavs (en casa), Celtics (en Navidad) y los mencionados Rockets en casa.

Estas próximas semanas van a ser fundamentales para el devenir de un equipo que en julio pensaba en el anillo y ahora podría plantearse imaginar un futuro con Cooper Flagg.

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