Durante las más de 3 décadas que la ciudad de Charlotte lleva en la NBA ninguna de sus dos franquicias (Bobcats y Hornets) ha sido capaz de construir un horizonte con sentido. Aquello que muchos llaman de proyecto ha resultado durante muchísimo tiempo una utopía en Carolina del Norte. Por el diminuto Spectrum Center han pasado todo tipo de figuras, desde Emeka Okafor hasta Adam Morrison pasando por Glen Rice y evidentemente Kemba Walker. Un tiempo a lo largo del cual los Charlotte Hornets nunca han dado con la clave para trascender. Ni siquiera para ser un equipo fijo en los Playoffs. Bueno, eso puede estar cambiando en esta temporada 2024-25 en la NBA.
La elección de Brandon Miller en el puesto número 2 del Draft de 2023, el primer mortal tras Victor Wembanyama, dejó muchas dudas. Un jugador de gran talento en la producción exterior pero que por su falta de desarrollo en otras facetas no lucía como un seguro sobre el que depositar grandes esperanzas. Más bien alguien que venía a sumar, no a multiplicar.
Para esas cuentas ya estaba otro nombre, LaMelo Ball, uno de los maximizadores ofensivos más veloces y resolutivos de la geografía NBA. Un guard moderno, ágil, eléctrico, aunque también tendente a las lesiones. Una mezcla que no garantizaba (ni garantiza) que estos Hornets puedan alcanzar finalmente su objetivo.
Después de un primer año de transición, en donde Miller fue de menos a más, en el que Ball disputó tan solo 22 duelos y el equipo dijo adiós a figuras como Gordon Hayward o Terry Rozier. Estaba claro que estos Hornets necesitaban un reseteo, así como tomar ciertas decisiones sobre jugadores fundamentales en la rotación. El tiempo tiende a ser el mejor acompañante, así como una nueva perspectiva, una filosofía distinta, una que ha venido dada por Charles Lee, sustituto de Steve Clifford en la banda.
En el breve lapso de tiempo que llevan los Charlotte Hornets en marcha en esta temporada el grupo luce diferente. Sus datos en términos de estadística avanzada están todavía lejos de ser brillantes, ocupando el puesto 21º en eficiencia ofensiva (110,5) y el 19º en defensa (114,8).
No obstante, los de Carolina del Norte han dejado sensaciones positivas, que no es poco viniendo del punto en el que estaban. Basta ver el rendimiento de los mencionados Ball y Miller en la victoria en la prórroga sobre los Detroit Pistons por 123 a 121 en la noche del 21 al 22 de noviembre. Un enfrentamiento en el cual las dos estrellas emergentes se combinaron para 73 puntos entre los dos, siendo la primera vez en toda la historia de los Hornets donde dos jugadores anotan 35 tantos cada uno.
Especialmente brillante fue el trabajo del mencionado Brandon Miller, que alcanzó su cifra máxima de carrera con 38 puntos en 15 de 26 tiros de campo (57,7%) y 8 de 12 desde el triple (66,7%). Dando además un necesario paso adelante en la prórroga con 8 de los 14 tantos del equipo. La progresión de Miller es crucial para el desarrollo de la franquicia. No solo por ser un especialista desde la larga distancia, sino para ofrecer también una alternativa ofensiva y de creación desde el bote a LaMelo.
NEW CAREER HIGHS FOR BRANDON MILLER!
He has 38 PTS and 8 3PM 🔥🔥 https://t.co/UapClQWYWV pic.twitter.com/Bhws31hRzE
— NBA (@NBA) November 22, 2024
Un Ball que no se quedó atrás contra los Pistons con 35 puntos en 12 de 27 de campo (44%), lastrado por una mala noche al triple (4 de 14), pero complementado con 6 rebotes y 9 asistencias. Aunque terminaría expulsado del duelo por faltas, LaMelo representa la esperanza y la posibilidad de que estos Hornets aspiren a algo más que a puestos de lotería.
LaMelo through 3 quarters:
▪️ 31 PTS
▪️ 9 AST
▪️ 1 logo 3 https://t.co/RbPcfhYRSF pic.twitter.com/al0BLVS3Dz— NBA (@NBA) November 22, 2024
Y verdaderamente tienen razones para creer que es posible. Sobre todo en una Conferencia Este donde una racha positiva en una semana puede encumbrarte a la zona noble y al revés. Con un elenco de secundarios de nivel como Grant Williams, Tre Mann, Josh Green y Cody Martin y a la espera de que retornen de sus lesión Nick Richards, estos Hornets tienen, al fin, algo de forma.
Con Charles Lee al frente la franquicia puede aspirar a tener expectativas, que no es poco, e incluso confiar en el potencial de su último pick, Tidjane Salaün, un tirador que viene a sumar dentro del sistema.
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