Por qué los Boston Celtics son el mejor equipo de la NBA y todavía generan algunas dudas

El futuro de la NBA iba a cambiar por completo en la primera jugada del séptimo partido entre Boston Celtics y Miami Heat, en las pasadas finales de conferencia. La lesión de Jayson Tatum dejaba al equipo de Joe Mazzulla sin opciones de colarse en las finales y dejaba una temporada más a los de Boston sin conseguir el anillo. El último llegó en 2008, 15 años atrás. Y un año más quedándose a las puertas, sin el objetivo final, creaba una necesidad de urgencia en el equipo. Apenas un mes más tarde, Marcus Smart era enviado a Memphis a cambio de Kristaps Porzingis. El 1 de octubre cambiaban a Jrue Holiday por Robert Williams y Malcolm Brogdon.

Han pasado casi seis meses y los Celtics son el mejor equipo de la NBA, con amplia diferencia con el segundo. Lideran el Este con ocho partidos sobre Cleveland, al que le tienen ganado el desempate, y tienen el mejor récord de la competición con cinco encuentros de diferencia sobre Minnesota Timberwolves. Son la tercera mejor defensa de la liga, el mejor ataque de la historia (121,1 puntos por 100 posesiones) y un diferencial de 10,3 puntos, el décimo más alto visto en la NBA y el cuarto en este siglo, solo por detrás de los Warriors de la dinastía. El 78.9% de victorias es la vigésima cuarta mejor cifra en la NBA y aun así, pese a todos esos datos, hay una nube de dudas sobre si este equipo puede ganar el anillo.

Boston Celtics ha jugado finales de conferencia cuatro veces en las seis temporadas completas que lleva Jayson Tatum en la NBA. Desde 2018, en su año de novato y cuando enviaron a Cleveland Cavaliers a un séptimo partido, han sido habituales en la última serie de la conferencia, y solo un vez han podido llegar a las finales. En 2020 fue Miami en la burbuja, en 2022 las finales ante Golden State y el año pasado otra vez los Heat. Incluso el año previo a Tatum cayeron en finales de conferencia ante LeBron James, esta vez 4-1. Nadie ha jugado más partidos de playoff en estos seis años que Boston (94), pero mientras el resto del top-5 tienen todos al menos un anillo, salvo Miami, los Celtics siguen a cero. Perdiendo series donde han sido superiores al rival o deberían haber ganado.

Por eso la duda en estos Celtics. Porque da igual lo que puedan hacer en temporada regular, donde son el segundo equipo con más victorias desde 2017 solo por detrás de Milwaukee, para convencer de que pueden trasladar el juego a las series por el título. Que sean capaces de, superada la primera ronda y las semifinales de conferencia, dar el paso definitivo. Aunque sean el mejor récord ante rivales por encima del 50% y tengan un récord combinado de 17-5 ante los otros siete equipos en puestos a playoff en la conferencia Este. Aunque no hayan perdido partidos consecutivos desde el mes de noviembre, en Minnesota primero y Philadelphia el segundo. Y eso nos lleva de vuelta a la serie contra Miami, el pasado mes de mayo.

En aquellas finales de conferencia, Erik Spoelstra superó y por mucho a Joe Mazzulla en los banquillos. La variedad de defensas de los Heat, desde la zona hasta el sistema de cambios, con nombres como Bam Adebayo entorpeciendo el ataque de Boston, sacaron a la luz un ataque plano. Cuando los triples no entraron, los Boston Celtics se quedaron sin ideas, y con la zona colapsada, fue imposible encontrar puntos fáciles. Se vieron 0-3 abajo en la serie, y forzaron el séptimo desde la defensa (Miami promedió 99 en las derrotas y 116.3 en las victorias), pero sin Tatum sano fue una misión destinada al fracaso. Por eso fueron en verano a por Kristaps Porzingis y Jrue Holiday, para suplir las dos principales carencias del equipo.

La llegada del letón ha abierto un abanico de posibilidades ofensivas que Boston nunca había tenido en la era Brad Stevens, ni como entrenador, ni como ejecutivo. Un jugador capaz de anotar con la eficiencia de Porzingis en el poste ha lanzado el sistema ofensivo de los Celtics a otro nivel, el mayor ratio ofensivo de la historia. Solo hay una jugada en toda la NBA más eficiente que Porzingis de espaldas al aro: un pick and roll entre Tyrese Haliburton y Myles Turner, finalizado por el interior (1,44 puntos por posesión por 1,40 de Porzingis en post-up). Nadie anota más al poste que los Celtics, 5,9 por delante de los Nuggets de Jokic. Y su atracción de la defensa ha liberado a los tiradores hasta el punto de ser el equipo que más anota en catch and shoot, con 35,6 puntos por partido.

El segundo nombre es Jrue Holiday, y su llegada ha resuelto en parte el problema de los Celtics para cerrar los partidos. Boston tiene desde hace años la tendencia de dejar de jugar su baloncesto cuando el partido se aprieta, pasando a jugar un baloncesto de aclarados y uno contra uno. Esta temporada, Boston es el segundo equipo con más victorias en el clutch y el tercer mejor récord, con casi un 70% de partidos igualados ganados. En parte por el que fuera base de los Bucks, que llega con la experiencia de haber sido campeón en 2021. Holiday tiene el segundo mejor diferencial en situaciones de clutch, solo por detrás del omnipresente Derrick White. No lidera en ninguna categoría, pero con él en pista, en el clutch, todas mejoran. Cumple además el rol de Smart en defensa.

Solo por la llegada de ambos, Brad Stevens se merece el premio al mejor ejecutivo del año. La llegada de dos titulares de impacto son el enésimo acierto del gerente de Boston Celtics, pero una vez más, será junio quien dictará sentencia. Si este equipo no llega a las finales y, por fin, gana el anillo, será momento de hacerse preguntas muy incómodas en Boston. Al contrario, si llega el banner 18 al TD Garden, que se recuerde aquella derrota contra Miami como el punto inflexión en el proyecto.

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