Cómo fue el inicio de la «Superliga» de baloncesto: el año que hubo dos campeones de Europa

Para los aficionados al baloncesto europeo, resulta difícil oír hablar de la «Superliga» de fútbol sin pensar rápidamente en la Euroliga. Una competición donde los clubes son sus propietarios, semicerrada y que en sus inicios también encontró una gran oposición por parte de un estamento dominador a nivel internacional, la FIBA.

Con el paso del tiempo, la Euroliga ha ido evolucionando, cambiando su formato para ofrecer un producto más atractivo para el aficionado. Como seguramente ya sabrás, los 18 equipos que la componen se enfrentan entre ellos, asegurando cada semana varios partidos de primer nivel entre los mejores equipos de Europa.

Pero la Euroliga no contó con la participación y el apoyo de todos los grandes equipos europeos en su inicio. En la temporada 2000-01, los clubes se repartieron entre la competición de la FIBA -la denominada Suproliga– y la competición creada por la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto (ULEB), la Euroliga, de manera que se jugaron dos competiciones paralelas y, por tanto, hubo dos campeones de Europa.

La oposición de la FIBA y los equipos que no jugaron la Euroliga

La FIBA no había atendido las demandas deportivas y económicas del denominado G14: catorce clubes que formaban parte de la ULEB. De hecho, el secretario general de la FIBA, Borislav Stankovic, ni siquiera aceptó sentarse a negociar las propuestas que le trasladó el presidente de la ULEB, Eduardo Portela.

La situación se tensó tanto que llegaron las amenazas: «Puede no pasar nada o que los jugadores de los clubes que abandonen la FIBA no puedan jugar ninguna competición organizada por ella«, avisaba por aquel entonces Stankovic.

Finalmente, el 29 de mayo del año 2000, la ULEB firmó los acuerdos para organizar su propia Copa de Europa, registrada como EuroLeague, en contra de la voluntad de la FIBA. Con el apoyo de Telefónica y un contrato televisivo de 35 millones de dólares por cinco temporadas -muy superior a lo alcanzado por FIBA con la empresa suiza ISL-, la nueva Euroliga tenían capacidad para ser independiente.

También es cierto que, aunque la Euroliga contó en su primera edición con clubes de la talla de Real Madrid, Barça, Baskonia, Olympiacos o Kinder Bolonia, históricos como Panathinaikos, CSKA, Maccabi Tel Aviv, Efes o Partizan acabaron jugando la Suproliga. La FIBA, buscando evitar el éxodo a la nueva competición, llegó a ordenar a las Federaciones nacionales que impidieran a sus clubes inscribirse en el torneo de la ULEB. Y así lo hicieron las Federaciones turca, rusa y francesa.

Los dos campeonatos empezaron en fechas similares y, en mayo de 2001, Europa tenía dos campeones continentales.

El Maccabi conquistó la Suproliga, mientras el Kinder Bolonia se hacía con la primera Euroliga. Dos títulos que, más de 20 años después, se admiten como trofeos de Copa de Europa.

La unificación del baloncesto europeo

Durante el transcurso de la temporada 2000-01, la FIBA vio cómo su socio en el desarrollo de la Suproliga, ISL, se enfrentó a un gran problema económico.

Fundada por Horst Dassler, hijo del creador de Adidas, ‘International Sport and Leisure’ había llegado a convertirse en la empresa de marketing deportivo más influyente del mundo. Durante las décadas de los 80 y 90, ISL se hizo con los derechos de retransmisión de los eventos deportivos más importantes, como Juegos Olímpicos o Mundiales de fútbol y atletismo, convirtiendo su gestión prácticamente en un monopolio.

El acuerdo de ISL con FIBA llegó en 1998, cuando la amenaza de nuevos competidores le obligó a entrar en mercados novedosos y a hacerse con derechos a golpe de talonario. Sin embargo, sin liquidez para afrontar los contratos recién firmados, ISL se vio ahogada por las deudas. Finalmente, en mayo de 2001, se declaró en quiebra.

Es importante poner en contexto la situación de uno de los promotores de la Suproliga, ya que la situación económica de ISL puso en posición de poder a la Euroliga. Sin proyecto económico a la vista para paliar la pérdida económica y devolver el dinero adeudado a los clubes participantes, la FIBA se vio obligada a pactar con la ULEB. La Euroliga sería la principal competición de clubes de Europa, mientras que FIBA se limitaría a organizar los torneos de selecciones.

Para acabar de convecer a los dos grandes equipos de la Suproliga, Panathinaikos y Maccabi, se acordaron varios puntos claves, como recoge el número 814 de Gigantes, de junio de 2001. Entre ellos se incluía que cada club negociaría sus derechos de televisión -aunque entre el 20 y 30% de destinaría a la organización para ayudar a los equipos más débiles- y que cada club administraría los derechos de publicidad y marketing.

El 10 de julio de 2001 se presentó finalmente este proyecto de Euroliga unida. Apenas un año después del inicio de dos Copas de Europa paralelas, el baloncesto europeo había logrado unificarse.

Entonces, ¿existen similitudes con lo que está ocurriendo actualmente en el fútbol? Esa respuesta se le dejo a ustedes…

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