AJ Dybantsa, Darryn Peterson y Cam Boozer. Ninguno de los tres grandes protagonistas del próximo Draft se perderá la cita de un March Madness en el que muchos otros nombres, como Kingston Flemings, Darius Acuff o incluso nuestro Aday Mara, esperan brillar para seguir creciendo en las previsiones de una generación tremendamente esperada en la NBA.
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AJ Dybantsa (19a, 2’06, BYU #6)
25.3 puntos, 6.7 rebotes, 3.8 asistencias y 1.1 robos en 34.6 minutos
LeBron James. Aunque, de primeras, la comparación asusta y mucho, tan solo basta con ver un partido a AJ Dybantsa para entender la dimensión del jugador que es… y será. Promocionado desde hace ya años por la maquinaria mediática estadounidense, Dybantsa sorprendió al seguir su camino en la más modesta BYU en lugar de los grandes focos de otras históricas. Un hábitat perfecto para seguir desarrollándose, que le permite ser, a día de hoy, el principal candidato al próximo número uno del Draft de la NBA y uno de los jugadores más atractivos de este próximo March Madness, con una racha vigente de hasta trece partidos con veinte puntos o más.
Finalizador y generador. Dybantsa domina ya todos los recursos y roles en el terreno ofensivo. Imparable cerca del aro y con un primer paso demoledor, es capaz de ser dañino tanto en acciones de cara como de espalda a la canasta, especialmente en poste bajo, y únicamente sus dudas en el tiro exterior (34% en triples) suponen algo de alivio para sus oponentes. Y sus privilegiadas condiciones físicas lo convierten, también, en una referencia de enorme impacto defensivo. Un astro que domina partidos a ambos lados de la pista… como hacía ya ese otro elegido nacido en Cleveland.
Darryn Peterson (19a, 1’98, Kansas #4)
19.8 puntos (38.4% T3), 4.4 rebotes y 1.5 robos en 28.4 minutos.
Darryn Peterson es el anotador puro más especial de esta generación y, para muchos, de las últimas generaciones. Su pasmosa capacidad ofensiva y riqueza técnica no parece tener límites, siendo muy fiable a pies parados jugando sin balón, como también ejerciendo de líder ofensivo y generando desde el bote, tanto a mano derecha como izquierda. Su enorme habilidad para sacar faltas y su letal tiro desde media distancia lo han convertido en un elemento de grandes rachas que dinamita partidos y desespera a rivales.
Sin embargo, no todo es brillo en la temporada de Peterson. Sus enormes sombras, tanto a nivel físico (molestias musculares que parecen ya superadas) como a nivel deportivo (únicamente 4 partidos por encima de los 20 puntos en el último mes), generan más dudas que certezas en su futuro más inmediato. Peterson no llega al March Madness en el mejor momento de la temporada e incluso Kansas parece haber competido mejor sin él. Sin embargo, en el escenario más exigente y brillante, ¿cómo osas prescindir de un elemento tan diferencial?
Cam Boozer (18a, 2’06, Duke #1)
22.5 puntos (41% T3), 10.2 rebotes, 4.2 asistencias y 1.5 robos en 33 minutos
Partiendo desde el inicio desde un teórico segundo plano, la temporada de Cam Boozer la define la palabra estabilidad. El hijo del ex-NBA Carlos Boozer ha sido, desde el primer momento, el líder emocional y deportivo de toda una histórica como Duke, y su enorme evolución técnica y conceptual ilusiona a más de una franquicia NBA que, incluso, podría pretender elegirlo por delante de Dybantsa y/o Peterson si es capaz de llevar a Duke al título.
Boozer ha sido el elemento más constante de toda una candidata al título. Su enorme capacidad física lo ha convertido en un jugador imponente cerca del aro, especialmente en acciones en movimiento o poste bajo. Sin embargo, su principal virtud puede ser, precisamente, también su mayor defecto. Y es que un gran porcentaje de su impacto ofensivo llega desde una superioridad física que, a priori, no tendrá en su siguiente paso en la NBA. Y aunque Boozer ha ido perfilando tanto tiro exterior (40.9% en triples con casi 2 aciertos por partidos) como lectura de juego y habilidad técnica, no parece tener ni la exuberancia atlética de Dybantsa ni el talento innato de Peterson.
Kingston Flemings (19a, 1’93, Houston #2)
16.4 puntos (39.2% T3), 3.9 rebotes, 5.3 asistencias y 1.6 robos en 31.7 minutos
El primero del resto… sin dejar de ser un talento más que especial. Kingston Flemings ha sido una de las gratas sorpresas de este curso, siendo capaz de liderar la candidatura de una Houston que rozó el título en la Big 12 (gris final del propio Flemings con 3/12 en tiros) ante toda una Arizona. Un equipo menos experimentado que en otras campañas, pero con un núcleo joven y muy prometedor con Flemings y su compañero también freshman Chris Cenac.
¿Qué podemos esperar de Flemings en el March Madness? Un exterior eléctrico de notable manejo técnico, que domina con maestría el rango de media distancia y aprovecha sus innegables condiciones atléticas para atacar el aro con ferocidad. Si Flemings brilla, en Houston pueden soñar con repetir Final Four y el base podría consolidar su nombre entre los cinco mejores de este Draft. Sin su mejor versión, la cita final se asume un reto más que complicado y la competencia en el mes de julio, más dura que nunca.
Darius Acuff (19a, 1’91, Arkansas #3)
22.9 puntos (44.5% en T3), 3.2 rebotes y 6.5 asistencias en 35.1 minutos
37 puntos ante Oklahoma. 24 ante Ole Miss y 30 con 11 asistencias en la gran final de la SEC ante Vanderbilt… apenas un mes después de deslumbrar a nivel nacional con ¡¡49 puntos!! en una doble prórroga ante Alabama. Darius Acuff es, fuera de los tres elegidos, el jugador del momento en la NCAA y la expectación ante su March Madness es máxima, llegando incluso a entrar en las quinielas por alcanzar todo un cuarto puesto en el próximo Draft.
Eléctrico, explosivo y con una personalidad ganadora de gran líder. Todo lo que rodea a Acuff es garantía de éxito y espectáculo. Anotador volcánico a tres niveles, especialmente letal sobre bote y con un aroma a puro playground que puede recordar a mitos de las calles y la NBA como fue un tal Stephon Marbury. Destinado a ser grande en una NBA que potencia más que nunca este tipo de versos libres.
Mikel Brown Jr (19a, 1’96, Louisville #6)
18.2 puntos (34.4% en T3), 3.3 rebotes y 4.7 asistencias en 29.2 minutos
Tras brillar al lado de AJ Dybantsa en el quinteto ideal del último Mundial U19, el año de Mikel Brown Jr era uno de los que más expectación generaba fuera del gran trío de esta generación. Una campaña repleta de luces y sombras, incluyendo hasta rumores de salida a mitad de curso por problemas físicos (ha disputado 21 de los 33 partidos de su equipo), pero cuyos picos de rendimiento estuvieron en la más alta élite del basket colegial.
Brown es un artista de este deporte desde la posición de base. Un creador de juego de gran imaginación y riqueza técnica, ya sea para finalizar él o para encontrar a sus compañeros en la mejor situación posible. Su evolución física y defensiva marcará, sin duda alguna, su techo futuro en la NBA, pero antes deberá despejar dudas y confirmar certezas en un March Madness al que llegará tras una semana de descanso tras no participar en el torneo de la ACC.
Nate Ament (19a, 2’08, Tennessee #6)
17.5 puntos (33.1% en T3), 6.6 rebotes y 2.5 asistencias en 30.2 minutos
Nate Ament es uno de los jugadores más intrigantes de esta generación. Un espigado alero de notables condiciones técnicas pero cuyo desarrollo físico parece aún lejos de la exigencia actual de la NBA. Y aunque su año no ha tenido grandes explosiones ofensivas, puede ser en un futuro muy cercano un motivo de esperanza y alegría para cambiar el rumbo de una franquicia NBA… o también un nuevo «caso Risacher» o, en el peor de los casos, Ziaire Williams.
Sin una envergadura especialmente notable ni tampoco una capacidad atlética destacada, toda la riqueza como prospect de Nate Ament pasa por una detallada calidad técnica y una coordinación impropia de un jugador de su tamaño. Domina con gran habilidad ambas manos, tiene un punto muy alto de lanzamiento y ha ido desarrollando un cada vez más letal juego a media distancia que, inevitablemente, deberá ampliar de cara a su futuro en la NBA.
Keaton Wagler (19a, 1’98, Illinois #3)
17.9 puntos (40.2% en T3), 4.8 rebotes y 4.4 asistencias en 33.7 minutos
De no entrar ni entre los 100 mejores prospects de instituto… a acabar luchando seriamente por un puesto en el Top10 del próximo Draft tras convertirse en uno de los grandes anotadores de la NCAA. Bajo un inocente y aniñado rostro y dentro de un cuerpo aún en clara etapa inicial de evolución, se esconde uno de los mayores killers de este curso universitario capaz de destrozar a toda una Purdue, campeona de la Big Ten, con 46 puntos y 9 triples.
Keaton Wagler es un jugador aún muy inmaduro en muchos sentidos… menos en el competitivo. Un jugador de enorme personalidad, que no rehúye los momentos más exigentes y con una facilidad anotadora al alcance de muy pocos, especialmente desde la larga distancia, que sufre inevitablemente con defensores y emparejamientos más físicos. El March Madness será un muy buen test para ver cuál es su estado real actual… e imaginar su destino.
El March Madness puede ser su trampolín
Fuera de este grupo, otros nombres intentarán aprovechar los enormes focos del March Madness para crecer en las previsiones del próximo Draft. Algunos de ellos ejercerán de piezas cruciales en auténticos candidatos al título, como Yaxel Lendeborg (compañero de Aday en Michigan), Brayden Burries y Koa Peat (Arizona), Braylon Mullins (UConn), Chris Cenac (Houston), Thomas Haugh (Florida) o Zuby Ejiofor (Saint John’s). En cambio, otros como Labaron Philon (Alabama), Christian Anderson (Texas Tech), Dailyn Swain (Texas, clasificado desde el First Four), Henri Veesaar (North Carolina), Donovan Dent (UCLA) o Bennett Stirtz (compañero de Álvaro Folgueiras en Iowa) intentarán impactar desde un plano más inferior, con el objetivo de avanzar ronda tras ronda buscando dar la sorpresa.
Los grandes ausentes del March Madness
No todos los grandes nombres del próximo Draft estarán presentes en el gran torneo final. Aunque la cifra será bastante superior a otras ediciones, la lesión de Caleb Wilson, el gran líder de North Carolina y candidato incluso a colarse en el top3, nos deja sin uno de los elementos más prometedores de esta siguiente generación. Wilson se perdió ya varios partidos por una fractura en la mano, pero fue un accidentado golpe en el pulgar en unos ejercicios sin contacto que lo obligó a pasar por quirófano y perderse el March Madness. Y tras haber jugado apenas 4 partidos y menos de 70 minutos en total este curso, parece difícil que el ala-pívot Jayden Quaintance (Kentucky) vaya a participar tampoco en este torneo.
Otros nombres que tampoco estarán en el torneo, en este caso por falta de méritos deportivos, serán el poderoso ala-pívot alemán Hannes Steinbach (Washington) o la dupla Cameron Carr–Tounde Yessoufou en una decepcionante Baylor que apenas ganó 6 partidos en su conferencia.
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