Por la temporada 2011, un joven piloto australiano llamado Daniel Ricciardo deslumbraba dentro de la estructura del Red Bull Junior Team. En tres temporadas y con 21 años, había ganado los títulos consecutivos de la Fórmula Renault 2.0 WEC [West European Cup] y de la F3 británica antes de ver cómo el título de la Fórmula Renault 3.5 de 2010 se le escapaba de las manos ante Mikhail Aleshin. Unos éxitos y un potencial excepcional que le iban a catapultar hacia la Fórmula 1.
En 2011 finalmente llegó su oportunidad y Red Bull consiguió introducirle a mitad de la temporada 2011 dentro del ya extinto equipo Hispania Racing Team. Mientras disputó esa campaña la Fórmula Renault 3.5, en el Gran Premio de Gran Bretaña 2011 llegó su oportunidad de debutar en la Fórmula 1 con Hispania, teniendo una carrera especialmente difícil, ya que terminó último, a 88 segundos de su compañero de equipo Vitantonio Luizzi, después de estar a solo seis décimas por detrás en la clasificación. Un debut que a día de hoy recuerda el propio Daniel Ricciardo.
“Recuerdo mi primera carrera en Silverstone, estaba intentando hacer demasiado. En mi defensa, me mandaron a la boca del lobo: no me dijeron que iba a competir hasta una semana antes. Me agoté tratando de hacer demasiado. No tenía la preparación perfecta. Un día tiene solo 24 horas y yo intentaba adquirir toda la información posible en poco tiempo. Intentaba ser un héroe, cuando la clave era realmente sentar las bases. Llevaba viendo la F1 desde que era niño y cuando por fin llegué, mentalmente no estaba preparado. Te fijas en la F1, la pones un poco en un pedestal, pero luego estás en la parrilla junto a pilotos como Michael Schumacher y Fernando Alonso, a los que veía rueda a rueda cuando era más joven, y de repente tienes que luchar contra ellos”, comenta Daniel Ricciardo para Motorsport.
“Ahora mismo diría al novato de entonces que se relajara: todo el mundo empezó a un nivel similar en el karting y tuvo sensaciones parecidas en su momento. Entonces le diría a mi ‘yo’ del pasado que tratara de divertirse lo máximo posible, que no se estresara demasiado. En mi tercera carrera ya había ganado confianza y empezaba a pensar que pertenecía a la F1, pero en esas dos primeras carreras me sentí atrapado”, añade el ganador de ocho carreras y 32 podios.
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