En un tiempo muy lejano, cuando las bicicletas eran de hierro y los caminos eran polvorientos, nació una carrera que cambiaría para siempre el mundo del ciclismo. Bienvenidos al Tour de Francia.

¿Sabías que los inicios de esta prestigiosa carrera estaban impregnados de una atmósfera completamente diferente a la que conocemos hoy en día? Imaginad cómo estaba la cosa en 1935, ni siquiera se tenían muy claros los efectos negativos del tabaco y los ciclistas tenían sus propias teorías y no solo respecto a este producto. Sí, así es. En aquellos primeros años, los ciclistas del Tour de Francia tenían una relación peculiar con el tabaco y el alcohol. Por increíble que parezca, a principios del siglo XX, el tabaco se publicitaba como remedio para el asma o la tos y, en esta misma línea, los primeros corredores ciclistas, pensaban que fumarse un cigarrillo, incluso en plena ascensión a un puerto de alta montaña, les ayudaba a abrir sus pulmones. Esa es la razón por la que podemos ver a los pioneros del tour ascendiendo montañas mientras van fumando.

A diferencia de los rigurosos regímenes de entrenamiento y la dieta especializada de los ciclistas modernos, los pioneros del Tour de Francia solían hacer paradas en los bares para beber cerveza, vino o champán para hidratarse durante la carrera y, además, ir más contentos. A pesar de que algo de hidratación y de alegría sí que encontrarían en esas bebidas, ahora es evidente que no son precisamente las formas más efectivas de hidratarse. Mucho antes del glamour del ciclismo profesional moderno, los ciclistas del Tour de Francia eran una raza especial de hombres rudos. Soportarían una cantidad loca de dolor y sufrimiento, haciendo lo que fuera necesario para superarlo.

Las condiciones en las que estos ciclistas disputaban la carrera no se compararían con nada de lo que sabemos hoy. El equipo, la nutrición y la desorganización general de los primeros días son fascinantes y a veces bastante divertidos.

Echemos un vistazo a cómo solía ser el ciclismo en aquella época. Respecto a la comida, los corredores solían ingerir comidas muy pesadas como, por ejemplo, un filete para desayunar, e incluso hacer paradas durante la carrera para comer sentados en algún restaurante. Con el tiempo, los mejores corredores empezaron a reducir esas paradas y a alimentarse en carrera, reduciendo al mínimo esos retrasos, aunque las comidas eran mucho más copiosas y pesadas que hoy en día, ya que consistían en bocadillos con queso, jamón o bizcochos.

En 1903 El primer tour de Francia ganado por Maurice Garin para poder alimentarse en carrera, comió en bares y bebía de fuentes. Cornet, el ganador más joven del Tour, estaba a solo una semana de su vigésimo cumpleaños cuando ganó la carrera de 1904. Según The Science of the Tour de France: Secretos de entrenamiento de los mejores ciclistas del mundo, la ración diaria de Cornet consistía en 1,5 kilos de arroz con leche, cuatro litros de té, 11 litros de chocolate caliente y un poco de champán para colmo. En realidad, el consumo de alcohol fue bastante común durante el Tour hasta la década de 1960.

La cerveza y el champán estaban de moda, con el fin de hidratarse y hacer que el viaje fuera más divertido. Durante la etapa 17 del Tour de Francia de 1935, los ciclistas pasaron por un pequeño pueblo donde los lugareños habían puesto mesas llenas de botellas de cerveza. Mientras el pelotón se detuvo para disfrutar de los refrescos sorpresa, el ganador de la etapa, Julien Moinreau, se saltó el descanso del alcohol y logró terminar 15 minutos y 33 segundos por delante del pelotón. Aunque Moinreau nunca lo admitió, se especula que su equipo organizo la tentadora parada de cerveza de mitad de carrera y él se habían organizado su propio avituallamiento con agua más allá de la parada de cerveza. También había modificado la relación marchas de su bicicleta con un plato de 52 dientes, en lugar del habitual plato de 44 dientes, para poder mantener su velocidad cuando fuese escapado.

El atuendo estándar que se usaba en esa época eran: gafas de aviador alrededor del cuello, cámaras de repuesto sobre los hombros y una botella de cerveza para seguir adelante. Hasta la década de 1960, los ciclistas usaron sustancias como el alcohol, el éter, la estricnina, la cocaína, el cloroformo, la nitroglicerina y las anfetaminas para atenuar su dolor y reducir la sensación de fatiga de las largas e insoportables etapas de 18 horas. La distancia media de la etapa del primer Tour fue de más de 400 kilómetros: a los ciclistas se les dio tres días para recuperarse entre etapas.

No hay una fecha definida en el que los ciclistas comenzaron a usar bolsas de hombro para llevar comida, podría haber sido alrededor de la época en la que tuvo lugar la Primera Guerra Mundial. Las bolsas de hombro para ciclistas se parecen más o menos a las utilizadas por las tropas militares en las Primeras y Segunda Guerras Mundiales, El uso de las bolsas en las carreras permitió a los ciclistas llevar sus bocadillos, por lo que ya no era necesario detenerse a comer.

La pasión por la competencia y el deseo de superar los límites impulsaron a estos valientes ciclistas a recorrer kilómetros y kilómetros, sin importar los obstáculos que se interpusieran en su camino.

Si te ha gustado esta entrada, te animo a que te suscribas y le des un me gusta, de esta forma me apoyas a seguir creando contenido.

Si te gusta el contenido de mi blog te animo que te suscribas al canal y al blog ya que me apoyas a seguir creando contenido 😉.

 



Ver fuente