Los Philadelphia 76ers han sido uno de los grandes ganadores del mercado de agentes libres. Se llevaron al gran nombre, Paul George, además de extender a Tyrese Maxey por el máximo permitido, y por el camino consiguieron a Caleb Martin, además de perfiles como Eric Gordon, Andre Drummond o la renovación de Kelly Oubre Jr. Incluso Jared McCain, el pick #16 del pasado draft, tiene potencial de hacer ruido con los Sixers la próxima campaña. Otra vez a Joel Embiid le han construido alrededor un equipo capaz de levantar el anillo, una misión que arrastran desde hace ya 11 años en un viaje que ha traído más disgustos que victorias a Philadelphia.

Lo que empezó con la salida de Jrue Holiday a cambio de Nerlens Noel, y que llegó a su epítome con las elecciones de Joel Embiid, Ben Simmons y Markelle Fultz, llega a su undécima temporada. Desde 2013, cuando Sam Hinkie inició la reconstrucción de la franquicia hasta el presente, un proyecto que arrancó en 2016 con el debut del camerunés y que con la llegada de Paul George a Philadelphia encontrará su octava versión alrededor de Embiid. Y buscará lo que ninguna de las seis anteriores ha conseguido: superar las semifinales de conferencia. Porque cinco veces lo han intentado, y en todas se han quedado por el camino.

Los primeros dos capítulos del Proceso en los Sixers son únicamente con dos protagonistas, Embiid y Ben Simmons, su primer compañero de viaje. Tras un récord de 28-54 sin el australiano, el debut de un base capaz de generar le cambió la cara al equipo que entró en playoffs por primera vez desde 2012, tras cinco años de tanking. Fueron los Celtics, un rival que se han cruzado demasiadas veces, los que les mandaron para casa con Tatum novato. Pero la salida de LeBron del Este, rumbo a Los Angeles, dejaban el trono de la conferencia abierto, y Elton Brand, el tercer ejecutivo en tres años (tras Hinkie y Bryan Colangelo) apostaba por el presente. En apenas tres meses al equipo le cambiaba la cara por completo y eran favoritos a meterse en las finales.

La llegada de Jimmy Butler primero y Tobias Harris más tarde, con la salida de Markelle Fultz, representaba el final del Proceso como ciclo de crecimiento e implicaba competir desde ya. Y solo un tiro de Kawhi Leonard sobre la bocina de un séptimo partido dejaba a Philadelphia sin jugar finales de conferencia. Los errores llegaron en verano, dejando salir a Butler para quedarse con Harris, y apostando por un Al Horford que nunca encajó. Cuarto año, cuarto equipo diferente, cuarto fracaso, otra vez a manos de los Celtics en la burbuja, esta vez en primera ronda. Y el dominicano era expatriado a Oklahoma para afrontar la quinta temporada de la era Embiid con un grupo donde los titulares volvían a cambiar otra off-season más.

La temporada 2021 fue la última de Ben Simmons, a quien se le señaló como el culpable de la derrota de los Sixers ante Atlanta. El equipo de Doc Rivers dominaba 3-1 la serie, pero no pudo cerrar la eliminatoria pese a los números de Joel Embiid (30.4 puntos, 12.7 rebotes, 2 tapones). Y con Daryl Morey como presidente de operaciones, el cuarto ejecutivo en cuatro seis años, la apuesta era un viejo conocido: James Harden. La Barba, unido a la eclosión de Tyrese Maxey y un Harris todavía promediando 17.2 puntos valían para meterse en semifinales, pero esta vez era Miami quien les mandaba a casa. Aunque tras solo cuatro meses juntos, los Sixers decidieron tener paciencia. Y por primera vez, cuatro de los titulares volvían al año siguiente.

Y tuvieron en 2023 su mejor año. Y las cábalas recordaban al último equipo de Philadelphia que jugó finales en 2001: Embiid fue MVP, como Allen Iverson entonces, y ganaron 54 partidos, cifra a la que no llegaban desde aquel mágico año. Pero otra vez Boston, y ya iban tres, se interponía en el camino. Una vez más Philadelphia estuvo arriba en la serie, 3-2 y jugando el sexto en casa, y no supo cerrar. Y la debacle veraniega acabó con la salida de Doc Rivers, por Nick Nurse, y el traspaso de James Harden. No llegaba un gran nombre para suplir a la Barba, y se confiaba en Maxey, que acabaría siendo All Star mientras Morey planeaba a largo plazo, pensando en 2025. Por eso, aunque las lesiones fueron un factor, que Philly cayera eliminado en primera ronda ante los Knicks no fue tanta sorpresa.

El objetivo era pescar en la agencia libre, y el nombre, Paul George. No solo lo han conseguido, sino que además han robado al cuatro titular de Miami Heat y mantenido en el equipo un Oubre Jr que fue un éxito por el mínimo, aunque otra vez dos de los titulares serán caras nuevas. Por fin ha finalizado el horrendo contrato de Tobias Harris y Philadelphia ha sabido usar el espacio salarial como muy pocos equipos. Pero con este equipo ya no vale con jugar playoffs, o con ganar una serie. Philadelphia lleva 23 años, desde 2001, sin pisar unas finales de conferencia. Solo cuatro franquicias (Washington, Knicks y Hornets y Pelicans, que nunca lo han logrado) tienen peores números.

A Joel Embiid le han dado ocho proyectos diferentes, desde jugar solo o con Ben Simmons a tener tres estrellas con él en el quinteto titular y Philadelphia todavía no ha logrado el objetivo. La presión ahora estará en Paul George, en acabar el Proceso que Joel Embiid todavía no ha podido culminar solo. O si no, esperar a un nuevo capítulo el próximo año.

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